AL ENCUENTRO DE LA PALMA ROMANA

I
UNA CIUDAD ROMANA DE PROVINCIAS



II. EMPLAZAMIENTO: HOMBRE Y GEOGRAFIA

III. LAS PRIMERAS MURALLAS

IV. EL PRIMER PLANO
DE PALMA

V. BASE DE DATOS
(FORMATO ACCESS)


VI. ULTIMAS INVESTIGACIONES

VII. ¡ PASEATE POR LA CIUDAD!


LA PRIMERA IMPLANTACIÓN SOBRE EL TERRITORIO: EL CAMPAMENTO.

Un campamento militar según la descripción de Polibio. Ilustración de L.Benévolo. Diseño de la Ciudad. La colonización de los territorios conquistados por Roma implicaba la creación de asentamientos urbanos cuyo origen estaba a menudo en los campamentos militares. Era frecuente que Roma confiscara una parte de las tierras ocupadas - entre un tercio y la mitad - quedando el resto en propiedad del pueblo conquistado. Las tierras confiscadas se repartían entre ciudadanos romanos, siendo muchas veces los propios soldados veteranos los que recibían las tierras como recompensa por sus servicios, convirtiéndose así en colonos.

En el periodo final de la República fueron muchas las colonias que se formaron con estos veteranos (veterani o emeriti) que, al volver a su estado civil, recobraban todos sus derechos como ciudadanos romanos. Otras ciudades tenían origen directamente civil. Todas estas colonias eran, desde un punto de vista jurídico, una continuación de la propia Roma ; su organización era una réplica , a menor escala, de la metrópolis: los colonos elegían a sus propios magistrados, tenían su Senado, y su intervención en la vida pública respondía a los mismos esquemas que en Roma.

La estructura física del campamento militar es la que debemos considerar como más probable para la primera ciudad de Palma, puesto que sus condiciones topográficas de entorno no podían ser más adecuadas. La disposición de las calles era habitualmente de trazado ortogonal, pero la muralla que los circundaba no siempre era cuadrada o rectangular, sino que adaptaba su contorno a las condiciones topográficas del terreno, tratando de conseguir el máximo rendimiento constructivo y militar.

TRANSFORMACIÓN EN CIUDAD.

El campamento militar atraía de inmediato a una población civil muy heterogénea: desde comerciantes hasta encargados del mantenimiento de los establecimientos públicos, como baños o templos. Apenas los colonos veían satisfechas sus necesidades principales -vivienda, suministro de agua, etc.- perseguían la obtención para su ciudad de otras dotaciones más superfluas, como termas, teatros, templos, o el debido acondicionamiento de los espacios ciudadanos más representativos, como el foro. Todo ello no era más que una respuesta al sentimiento profundo que los habitantes tenían, por encima de cualquier otro origen, de “ser romanos”, y el deseo indudable de “vivir a la romana”.

Una de las pocas referencias que los historiadores romanos, en concreto Estrabón,  nos han dejado respecto a las Baleares (Mallorca y Menorca) dice que para poblarlas se trasladaron desde la Península 3000 colonos, lo que supondría un promedio de unos 1000 por ciudad, (contando a Mahón, en Menorca,  como tercera colonia de fundación romana). Si -como cabe suponer - parte de estos hombres venían acompañados de sus familias, el nº total de habitantes para cada ciudad podría estimarse en unos 2500 ó 3000.

En Mallorca, se tiene noticia documental de la existencia de cinco ciudades : Palma, Pollentia, Guium,  Tuccis y Bocchoris. Pero sólo se conoce el emplazamiento de las dos primeras, que fueron con seguridad fundadas por los romanos. Las tres restantes podrían ser núcleos formados por población indígena.

Alcántara Peña fue el primero en situar la ciudad romana de Palma en el solar de la Palma actual. Hasta entonces se había mantenido que la Palma romana estuvo situada en la zona de Sa Carrotja (Ses Salines) o en S´Horta de´n Palmer (Campos) debido al hallazgo de restos de necrópolis con espacios de incineración e inhumación, y restos de cerámica, lápidas y urnas funerarias. Hoy sabemos que la Palma romana se asentaba en el barrio que rodea a la Catedral.










En la imagen  los recintos iniciales de Palma, según Alcántara Peña.


CÓMO ERA UNA CIUDAD ROMANA

En todas las ciudades romanas, grandes o pequeñas, el foro era el centro urbano más representativo y solía estar ubicado en el encuentro de los dos ejes principales, Kardus y Decumanus. Al principio, el foro era una simple plaza, un espacio vacío alrededor del cual establecían sus puestos los comerciantes. Más tarde aparecieron las tiendas construidas, y, desde el s. III a.C., las ciudades del sur de Italia empezaron a rodear sus foros de columnatas, a imitación de las ágoras griegas, quedando así las tiendas protegidas bajo pórticos El foro se completaba con los edificios públicos importantes como a Basílica, edificio de espacio único, rectangular, de tres naves, a veces con patio descubierto en la nave central. Tenía las funciones de mercado, (a semejanza de las lonjas medievales) y también servía para proporcionar a los ciudadanos un sitio cubierto donde tratar los asuntos de negocio; generalmente era también donde se instalaba el tribunal de justicia, función ésta -la de administrar justicia- que acabó siendo la preponderante para el edificio de la Basílica.

     La Curia era el edificio en el que se reunía el Senado local. Era una gran sala rectangular, de menores dimensiones que la Basílica; tenía sin embargo mayor importancia, puesto que simbolizaba el espíritu oligárquico de la urbs romana. En el foro de la mayoría de las ciudades provinciales se construyó también un Templo Capitolio, con tres “cellas”, dedicado a Júpiter, Juno y Minerva. Generalmente, este templo se construía elevado, sobre una plataforma precedida por una escalinata, de modo que el templo dominaba el espacio del foro, y su plataforma era a menudo utilizada por los magistrados para arengar al pueblo. Podemos intuir cómo sería este espacio público de Palma al observar el Foro excavado en Pollentia.

Una primera imagen de la Palma romana, con su recinto amurallado. A la izquierda, junto al cauce de La Riera, el emplazamiento del teatro. Reconstrucción según Carlos García-Delgado.

En Palma existió también probablemente un área urbanizada fuera de los muros de la ciudad. El hallazgo de los posibles restos del teatro romano junto al torrente, viene a reforzar la hipótesis que más adelante analizaremos de que dos áreas próximas (una entre la plaza del Mercado y la calle San Bartolomé, y otra entre la calle de San Jaime y el antiguo torrente), tuvieran trazados viarios de origen romano. Se conocen también los restos de un cementerio junto al camino de salida hacia Levante, en el solar hoy ocupado por el Convento de Santa Clara

Entre los edificios públicos de las ciudades romanas destacaban también las termas-sobre todo a partir del s. I d.C.- como lugar de encuentro y diversión. En el caso de Palma no tenemos pruebas que demuestren que el aporte de aguas se produjera a través de lo que siglos más tarde -en época musulmana- fue la acequia Ayn Al Emir, que entraba en la ciudad siguiendo el trazado de la actual calle de San Miguel ; pero lo cierto es que este “acueducto”, de recorrido totalmente superficial desde la Font de la Vila, a 8 km. en dirección a Esporles, termina en el interior del pequeño recinto de la antigua ciudad romana. Tampoco hay que descartar la posibilidad de que existiera algún edificio termal en la parte baja, a extramuros, aprovechando el aporte de agua del torrente de La Riera, y próxima al lugar dónde se han encontrado los posibles restos del Teatro romano.

 

LAS VIVIENDAS URBANAS

En cuanto a las viviendas privadas, no disponemos de referencias directas procedentes de excavaciones. Conocemos los restos de algunas casas de Pollentia, probablemente reutilizadas y muy reformadas después de la caída de Roma La “casa típica” romana, se caracterizaba por un elevado nivel de sofisticación. Atrium y peristilum son los dos espacios abiertos o semiabiertos que caracterizan la casa pompeyana. El atrium es un espacio de recibo y distribución, con una pequeña abertura superior que proporciona los tres elementos básicos: agua, luz, aire. El peristilum es un patio-jardín trasero, a veces totalmente porticado.

Pero no está probado que las casas de las ciudades coloniales del Mediterráneo occidental respondieran necesariamente a este modelo. Las excavaciones de Timgad y Volúbilis nos presentan tipologías en las que la planta de forma alargada característica de las casas pompeyanas, con atrio y peristilo, es substituida por una parcela más bien cuadrada, con un único espacio abierto central. Este espacio central está más próximo -por sus dimensiones en planta y por el tamaño de su espacio descubierto- a un pequeño peristilo que al atrium. Podríamos, pues, decir que en estas casas -aún con pertenecer a ciudades de nueva planta- ha desaparecido el espacio que tradicionalmente se ha considerado más significativo en la casa romana típica: el atrium. Aparece en efecto un único espacio central de distribución, que se asemeja más al patio de las actuales casas andaluzas o norteafricanas que a los atrios romanos.


Modelos de casas de Pompeya

Las casas excavadas en Pollentia no parecen ajenas a esta tipología, y ciudades como Barcino (Barcelona) y Baetulo (Badalona) tenían manzanas de unos 42 a 46 m. de lado. Estas dimensiones de las manzanas eran frecuentes en las ciudades de Hispania, mientras en Italia eran habituales tamaños mayores (aproximadamente el doble).


Trazado urbano de Baetulo (Badalona) En la manzana con trazado rojo semicircular se ha localizado el teatro. Según Guitart, Padrós y Fonollá, 1993. 

En estas condiciones, la estructura urbana posterior puede tomar dos caminos: si el desarrollo económico es suficiente, la ciudad tiende a expandirse ocupando el territorio circundante, exterior a las murallas. En este caso, las casas más ricas no encuentran espacio en el abigarrado núcleo original, tendiendo a situarse al exterior de la primitiva ciudad. Caso distinto era el de aquellas ciudades que no tuvieron la posibilidad de este crecimiento y se mantuvieron, durante los siglos de dominación romana y aún después, en los límites marcados por el pomerium inicial.

 

CIUDADES ABANDONADAS Y CIUDADES DORMIDAS

En Mallorca nos encontramos por tento ante dos ciudades que tuvieron distintos destinos: Pollentia fue abandonada, y sus ruinas han llegado abundantes hasta nosotros. Palma, en cambio, parece que mantuvo una continuidad como ciudad habitada. Los restos de Pollentia están hoy cubiertos de tierras de labor y lentamente, verano tras verano, van apareciendo como resultado de laboriosos trabajos de excavación. Los restos de la Palma romana, como los de Baetulo, pueden haber permanecido parcialmente en pie, pero embebidos en edificios, enmascarados entre sus muros, como así demuestra el trazado fósil de los presumibles restos del teatro y algunas torres y lienzos de muralla que se han podido descubrir.

Ya hemos avanzado que existen dos zonas de la ciudad cuyos trazados presentan características geométricas que permiten considerar la posibilidad de asentamientos romanos extramuros del núcleo original : la zona de Brossa y la zona baja de San Jaime.

Hay que suponer en efecto, que la Palma romana pudo expansionarse más allá de su recinto primitivo: el único posible rastro a extramuros que se ha podido encontrar es el del teatro, y sería razonable pensar en la existencia de algunas termas en su proximidad, aprovechando el fácil aporte de agua de la Riera.

Otra cuestión que permanece irresuelta es el caso de la casa-patio mallorquina que ha llegado hasta nosotros. Establecer hipótesis sobre su origen resulta por hoy arriesgado; pero nada debe impedirnos apuntar las similitudes formales o las analogías tipológicas con la actual casa-patio andaluza (Sevilla, Málaga, Córdoba); o con las casas-patio de Timgad y de Volúbilis. Un análisis histórico desprovisto de prejuicios nos dará algún día la respuesta sobre el origen de estos “patios-peristilo”, que en Andalucía y en el Norte de África siguen haciendo las funciones, como ocurría en época romana, del gran “atrium”, el punto de encuentro de la vida familiar.


UNAS NOTAS SOBRE EL RITO FUNDACIONAL Y LA ORIENTACIÓN URBANA

Por Margarita Orfila y Luis Moranta

La fundación de la ciudad se realizaba mediante unos ritos formalizados por los augures, los cuales iban acompañados a su vez por los agrimensores, que trasladaban sobre el territorio la planificación urbana.

La primera fase de trazado era la obtención de la dirección Norte Sur solar, mediante el gnommon. (Vitruvio, Libro I, Cap. VI) Dibujo de G. Moscara.

Diagrama de Higinio Gromático, donde se muestra el sistema de trazado de una centuriación o de una ciudad a partir del gnommon.

El sulcus primigenius según G. Moscara, diferenciación entre espacio interior y exterior.

Posiblemente la orientación de la ciudad se realiza en base a un triángulo pitagórico, el 3-4-5 o el 5-12-13.  Se orienta la hipotenusa Norte Sur y los catetos definen cardo y decumano, adaptados a la topografía.

EL TRAZADO REGULADOR DEL FORO DE POLLENTIA:



El edículo del Foro de Pollentia es la única pieza arquitectónica orientada según el Norte-Sur solar. Su emplazamiento guarda relación geométrica con el templo y con la ínsula de tabernas, y podría tratarse de un auguráculum. Sus dimensiones nos revelan la aplicación de triángulos pitagóricos, el 5-12-13 para la orientación y en 3-4-5 para las modulaciones.



El análisis del Foro de Pollentia nos reveló la orientación NNO-SSE de la ciudad, basada en el triángulo pitagórico 5-12-13. En Palma parece ser que el mismo triángulo, colocado simétricamente respecto al eje Norte Sur, nos definiría la dirección NNE-SSO del Cardo (C/ S. Roque). En rojo los trazos ortogonales de medianeras o fachadas que siguen las direcciones de los catetos, coincidentes con las direcciones de las murallas señaladas por García- Delgado en este trabajo.

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