AL ENCUENTRO DE LA PALMA ROMANA

II
EMPLAZAMIENTO: HOMBRE Y GEOGRAFÍA



II. EMPLAZAMIENTO: HOMBRE Y GEOGRAFIA

III. LAS PRIMERAS MURALLAS

IV. EL PRIMER PLANO
DE PALMA

V. BASE DE DATOS
(FORMATO ACCESS)


VI. ULTIMAS INVESTIGACIONES

VII. ¡ PASEATE POR LA CIUDAD!



LA ELECCIÓN TOPOGRÁFICA:

La entrada de Cecilio Metelo y las tropas romanas en Mallorca el 123 a.C. debió suponer un fuerte impacto para los mallorquines talayóticos. No en balde habían resistido los numerosos intentos de intromisión que sin duda existieron por parte de fenicios, griegos, cartagineses y, quizás, por los propios romanos.

Es difícil determinar el "status" que adquirió Palma tras la invasión romana, debido a la escasez de documentos. Varios autores han cuestionado que Palma tuviera en época romana la situación jurídica de colonia,ya que los datos proporcionados por las fuentes escritas son contradictorios. Si, como dice P. Mela, Palma y Pollentia fueron fundadas como colonias, gozaron de todos los derechos públicos y privados; si fueron municipios, estos derechos fueron limitados.

En el caso de Mallorca, las ciudades de Pollentia y Palma ocupan puestos estratégicos: al fondo de dos amplias bahías, al Norte y al Sur de la isla,  configuran dos polos que, a la vez de cumplir con el requisito de proximidad al mar, cumplen también el de aproximarse al baricentro de la isla.. Facilidad por tanto en las comunicaciones exteriores e interiores, condición esta que siempre fué primordial en la planificación territorial romana. Otras condiciones importantes para decidir la implantación de una ciudad eran estas : Primero, posibilidad de abastecimiento de agua; segundo, topografía uniforme; tercero, facilidad defensiva.

Una vez  controlada militarmente la población de la isla -lo que probablemente no resultó tarea fácil- había que establecer una primera estrategia colonizadora. El sistema habitual era la implantación de los campamentos militares necesarios para ejercer un control y dominio real del territorio.


La zona elegida para la Palma romana, a la derecha del torrente.

La ubicación en lugares escarpados, que facilitaran la defensa de la ciudad, no fue una preocupación primordial en la colonización romana, puesto que, en general, la superioridad militar era manifiesta en la mayor parte de los territorios conquistados. Se prefería una topografía llana, o en ligera pendiente, que permitiera urbanizar con el característico trazado ortogonal de calles No obstante, no era desdeñable una buena ubicación defensiva si además, como ocurrió en el caso de Palma, el terreno era poco accidentado. La Palma romana se ubicó, en efecto, en un terreno situado a unos 15 m. de altura sobre el mar, y, además, en un solar aproximadamente llano.


La figura  muestra una reconstrucción del probable plano topográfico del territorio virgen anterior a la colonización romana. Las letras indican los actuales elementos de interés de Palma:  A: Castillo de la Almudaina; B: Catedral; C: Born; D: Plaza Mayor; E: La Rambla; F: Puig de La Sang; G: Puig de Sant Pere; H: Plaza de España

Pero debía cumplirse todavía una condición : la posibilidad de aporte de agua potable desde alguna fuente cercana. Naturalmente, ahí influía también la topografía del territorio en el recorrido desde el origen de la fuente hasta el solar de la ciudad : una topografía irregular obligaría a la construcción de acueductos capaces de salvar las depresiones del terreno, y que resultarían tanto más costosos cuanto más profundas fueran éstas. La Font de la Vila, sabemos que alimentó Palma desde época musulmana, pero no sabemos si existía ya en época romana. El recorrido hasta la ciudad (unos 8 km) es de pendiente suave y uniforme, lo que permite la construcción de una acequia en superficie, sin elevación en ningún punto.

Por otra parte, al pie del promontorio elegido como emplazamiento para la ciudad desembocaba un torrente de agua potable: seguía el recorrido de las actuales calles Rambla-Unió-Borne.


LOS ANTECEDENTES DE LA FORMA URBANA

La tipología de los campamentos militares romanos y de las correspondientes ciudades, respondía, como suele ocurrir con todo lo militar, a unas características preestablecidas, según vimos en la imagen de la página anterior :

- Perímetro exterior de forma preferiblemente cuadrada o rectangular.

- Dos calles perpendiculares que se cruzaban en el punto central, donde se ubicaba el foro.  Estas calles eran los ejes principales de la ciudad, más anchas que el resto, y terminaban en  puertas de la muralla, conectando con caminos exteriores.

- Calles secundarias, paralelas a las principales, formando manzanas cuadradas o  rectangulares.

Si bien el trazado de calles ortogonal era una regla que puede considerarse fija en las ciudades romanas de nueva planta, no ocurría lo mismo con el trazado de la muralla que, en caso de encontrarse con accidentes orográficos, como un desnivel acusado, o hidrográficos, como un río, adaptaba la forma de su contorno a estos condicionantes, a fin de mantener un perímetro horizontal y un suelo interior aproximadamente llano. Como veremos, la ciudad de Palma tenía una previsión de superficie de unas 5 has., suficiente para unas 2.000 personas.

El cuadrado perfecto es la forma de máximo rendimiento como recinto amurallado de lados ortogonales, puesto que es la que encierra una superficie protegida máxima para una determinada longitud de muro. Economía por tanto constructiva y estratégica, a la que se tendía por principio. Pero el cuadrado perfecto podía conseguirse solamente cuando el terreno era llano, como ocurrió en Timgad o en Turín.

Pero generalmente la topografía original era modificada : el terreno interior al recinto amurallado se allanaba, rellenando de tierra las partes deprimidas, a fin de conseguir una plataforma uniforme con una ligera pendiente para facilitar la circulación del agua por gravedad desde el punto de entrada del acueducto a todos los puntos de la ciudad, a la vez que permitía la evacuación de aguas residuales.

LA PLATAFORMA ARTIFICIAL

Cuando la ciudad se ubicaba en un altozano, era frecuente que esta operación de terraplenado diera lugar a  rellenos de cierta altura en los bordes del recinto amurallado, actuando en este caso la propia muralla como muro de contención de tierras. Esto explica que en las puertas de salida de la ciudad fueran frecuentes los accesos en rampa, que cubrían el desnivel entre el interior de la ciudad (que aparecía más elevado) y el exterior.

Así puede verse todavía en la rampa de la puerta de acceso a Barcino, en la plaza de la Catedral de Barcelona.



Dos formas de nivelar el territorio: arriba, a partir de una loma; abajo, a partir de una pendiente.

La figura  muestra un esquema de la sección de la ciudad en un caso como este, y también un caso mixto, en el que el relleno aparece sólo en uno de los extremos de la plataforma. Esta plataforma llana, sobre la que se trazaban las calles de la ciudad, es en sí misma una característica de las ciudades romanas de nueva planta, y a menudo constituye una reminiscencia que nos orientará en la búsqueda del posible asentamiento de la ciudad romana entre el tejido urbano de la ciudad actual.  En el caso de Palma, naturalmente, se trataba de aprovechar la línea del acantilado marítimo como uno de los bordes, lo que hacía la ciudad inaccesible por este lado.


















Reconstrucción topográfica del terreno inicial. A: Castillo de la Almudaina; B: Catedral; C: Plaza de Cort; D: Plaza Mayor; E: Plaza España; F: Plaza Sant Francesc; J: Iglesia Sant Jaume (Palma).

La plataforma presenta, en efecto, al sur, un flanco  protegido por un acantilado de unos 15 m. de altura sobre el mar ; al Oeste, otro lado  sobre un terreno con cierto desnivel  (unos 4 m.) sobre un terreno natural inclinado de difícil acceso, y sin problemas por tanto de estrategia defensiva. Y por último, el lado Norte  se situaba sobre terreno llano, y era por tanto el único flanco que podría presentar problemas defensivos.

El hecho de que la mayor parte de los restos arqueológicos de época romana hayan aparecido precisamente en el área definida por esta plataforma topográfica (los más recientes corresponden a la base de la muralla en el flanco Este), apoya la hipótesis de que este fué el asentamiento primitivo de la ciudad romana de Palma.

La plataforma artificial situada sobre el territorio. Este emplazamiento es el que aparece como más razonable en su adaptación a la topografía del terreno, a los accidentes orográficos próximos, a la estrategia de control del territorio, y al aporte de agua potable, a la vez que presentaba condiciones favorables para la defensa. Este primer campamento pudo sufrir una ampliación en época posterior, ya que, como veremos, las características geométricas de la muralla en estos tramos son sensiblemente diferentes. El trazado de su perímetro se ha podido reconstruir con cierta precisión en su mayor parte, a partir de reminiscencias  que han sido encontradas embebidas en el tejido urbano construido, y a partir  también de referencias documentadas de algunas puertas del recinto, que fueron demolidas entre 1230 y 1649.

En el próximo capítulo analizaremos cómo estas reminiscencias  construidas apoyarán la hipótesis de esta implantación, que sin duda vino determinada por los apuntados condicionantes topográficos, hidrográficos, y estratégicos.

Por fortuna para nuestra investigación, la regularidad formal que está en la base de los modelos urbanísticos romanos, nos permitirá la formulación de hipótesis globales susceptibles de confirmación. En este marco, las coincidencias geométricas adquieren un significado estadístico que las aleja de una interpretación casual, permitiendo una hipotética reconstrucción del recinto amurallado que encuentra su confirmación a cada nuevo hallazgo : en efecto, si una coincidencia geométrica implica una cierta probabilidad  de confirmación de una determinada hipótesis sobre el emplazamiento y el trazado perimetral de la ciudad, la sucesiva acumulación de coincidencias convierten esta probabilidad en algo próximo a la certeza.

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